Desvelos de una noche de verano en Madrid

0:00. “Uff, qué calor hace”. Decido dormir con la persiana subida y la ventana abierta para ver si logro crear algo de corriente en casa. Desde la calle me llega la cháchara alcohólica de un grupo de señores que está fumando a la puerta del bar. La calle es estrecha y, aunque tampoco están especialmente gritando, el sonido rebota nítidamente hasta mi ventana y logro seguir perfectamente la incongruente conversación. Intento quedarme dormido pero el sonido de sus voces beodas no es el mejor arrullo.

0:30. Parece que se han callado los del bar. Voy a intentar conciliar el sueño.

0:35. Un golpear sincopado plástico me despierta. “¿Estará Mayumaná ensayando en mi barrio?” Me asomo a la ventana y veo a un operario de la contrata de recogida de basuras corriendo por la calle, abriendo y cerrando brúscamente los cubos de basura y arrastrándolos con fervor hacia las esquinas. ¿Realmente esta es la manera más eficiente (y silenciosa) de retirar la basura de los cubos? ¿No lo podrían hacer un poco más temprano y no cuando todos los vecinos estamos durmiendo? ¿Es más prioritaria la fluidez del tráfico que el descanso estival?

0:37. Parece que el ruido ha cesado. Voy a intentar dormirme de nuevo.

0:46. De nuevo el golpeteo, pero esta vez más virulento y acompañado de un sonido de motor estruendoso. Ya ha llegado el camión de la basura retirando los cubos que antes habían colocado. Mientras acaba, bebo un vasito de agua e, iluso de mí, decido volver a la cama creyendo que ya no puede haber más ruidos.

1:19. “¡Ahora sí que debe ser Mayumaná porque los de la basura ya habían pasado!” Me vuelvo a asomar y veo de nuevo a otro operario de la contrata de recogida de basuras haciendo la misma operación que antes pero con los cubos amarillos. Bien por el reciclaje, ¡y por mi desvelo!.

1:21. “¡¡¡Oye, ¿estos de aquí ya están?!!!” “¡¡¿¿Qué??!!” “¡¡Que si estos ya están colocados!!” “¡¡Sí, todos están!!” Y yo que creía que los de la contrata tenían un método impoluto e infalible con el golpeteo de los cubos y resulta que ni ellos mismos se apañan y tienen que comunicarse a gritos a las tantas de la madrugada. 

1:58. “Whooooooooooooooo!! Nino nino nino nino whooooooooooooo!” Es el sonido que irrumpe en el barrio en mitad del que ahora sí era el silencio de la noche. Debe estarse quemando algo, aunque no me huele a humo. Me asomo y veo a una patrulla de la Policía Municipal pasando a todo trapo por mi calle con la sirena como si estuviera en mitad de un atasco en la Castellana. Se me vienen a la cabeza los test de cuando me saqué el BTP. Yo creo que el silencio de la noche, en un barrio residencial desierto, en pleno verano, hubiera sido uno de esos casos donde se puede omitir el uso de las señales acústicas. 

1:59. Aquí viene otra patrulla (yo sigo en la ventana ya completamente desvelado) pero esta no trae continuamente la sirena puesta, si no que tiene su momento DJ cuando pasa por los cruces. Me están entrando ganas de una ginebrita con tanta musiquiqui.

2:30. Me vuelvo a acostar. Parece que a estas horas de la madrugada ya corre algo más de fresquito, y la ginebrita me ha dado sueño 😃

6:00. “Bruuuuuummmmmmmmmmm!” Hora de despertarse. Ya se va a trabajar mi vecino el de la Vespa con el tubo de escape sin silenciador. Nota mental: comprar pilas para el despertador no vaya a ser que un día mi vecino no se vaya a trabajar y me quede dormido.

6:30 Bajo a la calle y busco mi cubo de basura para meterlo en el portal. “Cómo pesa”. Abro la tapa (silenciosamente) y veo que tiene bolsas dentro. Con tanto golpeteo debieron saltárselo. Lo arrastro suavemente hasta el portal y decido no sacarlo a la noche siguiente. Una tapa menos que no me dejará dormir.

En medio de mi torrija mental provocada por el insomnio de esta noche de verano pienso en cómo se podría solucionar este desbarajuste acústico que sufrimos los madrileños cada noche:

  • Si los cubos de basura se recogieran durante el día (bien sea a primera hora de la mañana o a ultima de la tarde) no habría ningún problema al respecto. Pero claro, se prefiere primar el no obstaculizar a los automóviles a preservar el sueño de los ciudadanos. Es más, si existiera una política real de gestión de residuos urbanos más allá de cubo naranja-amarillo y puntos limpios, se podrían solucionar varios de los problemas que sufre Madrid al respecto, a parte del acústico.
  • Si los agentes de Policía hicieran uso de la señal luminosa de forma aislada (ya que no pierden por ello su calidad de vehículo en servicio de urgente siempre que no suponga un peligro para el resto de usuarios…vaya, de madrugada, en un barrio periférico, en agosto, poco peligro supone, más que nada porque no hay usuarios, y porque de noche las luces azules se ven perfectamente) no nos despertaríamos sobresaltados en mitad de la noche.
  • Vuelvo con la Policía Municipal: si controlara el cumplimiento en materia de ruido en vehículos a motor (lease tubos de escape trucados de motocicletas) me despertaría todas las mañanas con el arrullo de la radio y no con el estruendo del tubo de escape de la Vespa de mi vecino.
  • Otro bis para la Policía Municipal: si controlaran el ruido en bares y los horarios de apertura, así como las licencias abusivas e indiscriminadas de las terrazas (que fagocitan las aceras de los viandantes) quizás podría acostarme leyendo tranquilamente sin ser sobresaltado por algún beodo grito.

Y después de pensar me desespero pensando en que mucho he de esperar para que todo eso se cumpla y pueda dormir en paz en verano. 

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