Tráfico en Madrid : los autobuses, ¿enemigos de la bici?

Si en su momento hablaba de la complicada coexistencia que existe en las calles de Madrid entre los taxistas y los ciclistas urbanos, esta vez me veo obligado a hacer referencia a la necesidad de que los autobuses se acostumbren a que, por “su” lado derecho de la calzada puede aparecer una bicicleta.

Dejemos al margen, en principio, y para el tema que nos ocupa, las calzadas donde existe carril-bus. Ya sabemos que las bicis no pueden circular por los carriles-bus. Estos, al menos en Madrid, son terreno vedado a autobuses, taxis y motocicletas.

En aquellas calles de varios carriles donde no existe un carril-bus, el autobús tiende a circular por el carril de la derecha, principalmente porque suele tener que irse deteniendo frecuentemente en las diferentes paradas existentes. Ese carril es precisamente por el deben circular las bicis… Y donde se generan los problemas.  Lo explico con una situación que ocurre frecuentemente: un autobús se detiene en una parada, el ciclista adelanta al autobús y vuelve al carril derecho, por el que sigue circulando. El autobús, inicia la marcha, alcanza al ciclista, lo adelanta (en el mejor de los casos cambiándose completamente de carril), y sigue circulando por el carril derecho hasta la siguiente parada en donde el ciclista le vuelve a dar caza y a adelantarle y así el “baile” continua. Podría parecer que no se debería generar ningún incidente en esas maniobras, sin embargo, se generan continuamente. El principal problema es la falta de profesionalidad que existe entre los conductores de autobuses públicos urbanos. Y con profesionalidad me refiero a, entre otras cosas, un conocimiento de la normativa de circulación y un mínimo de tolerancia, paciencia y educación. No quiero generalizar, al igual que no quise hacerlo cuando me referí a los taxistas, pues grandes profesionales hay en todos los campos, pero es penoso ver como los incidentes de este tipo se viven a diario.

Como muestra contaré el último incidente de este tipo que he vivido en mis propias carnes hace un par de días. Circulaba desde Suances por la calle de Alcalá hacia Arturo Soria, y había realizado, ya en varias ocasiones, el “baile” que mencionaba antes con un autobús de la línea 104. Llegó un momento en que yo circulaba por el carril de la derecha y el autobús estaba intentando adelantarme por el izquierdo  (iba paralelo a mí) cuando, de repente, giró a la derecha invadiendo mi carril. Tuve que frenar, ya que veía que me iba a aplastar contra los coches que estaban parados. Por el atasco que había, no pudo seguir avanzando y se quedó ocupando los dos carriles, y yo logré llegar hasta la puerta de subida de pasajeros, y le increpé la maniobra. Le indiqué que si veía que llegaba una parada que hubiera reducido y se hubiera puesto detrás de mí – como lo hubiera hecho si se tratara de un coche -. La respuesta del autobusero, después de un par de gestos de “que coño me estás diciendo” fue que él estaba trabajando – misma respuesta que la de los taxistas nescientes – y que me “tirara” a la acera que es por donde, según él – oh gran profesional de la conducción – debía circular. Cuando le iba a explicar la normativa, cerró la puerta, siguió avanzando y me obligó a tirarme literalmente a la acera para no verme encajonado con el bordillo. En la Cruz de los Caídos, que es donde tiene la cabecera, intenté advertir a una patrulla de la Policía Municipal, que hicieron caso omiso a mis señales de que pararan (el que iba conduciendo iba atento al tráfico y el copiloto mirando el móvil – algún día hablaré de los copilotos municipales que van con patrullando mientras miran el móvil).

Parece que la campaña que sacó el Ayuntamiento de Madrid hace unos meses ha calado poco entre algunos (bastantes)  autobuseros que, como el del ejemplo, desconocen por completo la normativa de circulación (me parece de suma gravedad y extramadamente peligroso que un profesional del volante que conduce un vehículo voluminoso como un autobús desconozca la normativa que tiene que cumplir) y carecen de  solidaridad cuando van conduciendo.

Me consuelo pensando que algún día los ciclistas urbanos lograremos que la bici se imponga como igual en la calzada. Madrid será un sitio mejor.

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Un pensamiento en “Tráfico en Madrid : los autobuses, ¿enemigos de la bici?

  1. Pingback: Conducción peligrosa de autobuses de la EMT Madrid | La Primera Cana

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