Para exigir respeto hay que respetar (Parte II – Poniéndose en peligro)

Hace unos días iba, ya de noche, por la calle Bravo Murillo (esta vez yo iba en coche) y en el trayecto desde Plaza de Castilla hasta Cuatro Caminos, me crucé con tres ciclistas. Los tres ciclistas en tres puntos distintos. Y los tres ciclistas cometieron las tres mismas irregularidades: iban circulando por el carril-bus (en Bravo Murillo hay habilitado un ciclo carril), no llevaban luces ni elementos reflectantes (uno de ellos un solitario catadióptrico rojo trasero) y ninguno de los tres respetó ninguno de los semáforos.
El problema no es que se cometan estas infracciones, sino que no son un acto puntual de un momento concreto. Son muchas las infracciones que cometen muchos ciclistas que hacen que el colectivo, en su totalidad, se vea influenciado por esas acciones y no se les respete como debería. Ante una queja, por ejemplo, a un taxista por no respetar la distancia de seguridad, este va a espetar, casi automáticamente, un “y a ver si los de las bicis dejáis de ir por el carril bus”. Y, lamentablemente, no le falta razón. Vaya, algo parecido a lo que contaba en la Parte I de este post que me espetó un agente de la Policía Municipal de Madrid.
Voy, por ello, a intentar enumerar algunas de las infracciones más habituales que cometen muchos ciclistas y cómo pueden llegar a afectar a la circulación en sí y a la propia (y ajena) seguridad .

1. Semáforos (STOPs y cedas el paso)
Esta puede ser, quizás, la infracción más frecuente motivo de queja. Un (multi)ejemplo

Quizás en un futuro se consigan (ojalá) semáforos en ambar para las bicis (según el cruce), pero de momento, y como no podría ser de otra forma, como vehículo que es la bici, un semáforo en rojo le afecta igual que, por ejemplo, a un automóvil. Se podría intentar argumentar que hay semáforos más “saltables” que otros (básicamente los que regulan pasos de peatones sin cruces), pero eso no sería sino aplicar la norma al gusto personal. Saltarse un semáforo que regula un cruce (y esperar balanceándose a que haya un hueco para cruzar) puede generar situaciones muy peligrosas, como no calcular bien ese hueco, perder visibilidad del propio cruce o del propio semáforo, despistar al resto de usuarios, o ponerse en medio de la trayectoria de otros usuarios (mismamente quedarse colgado sobre un paso de cebra o en mitad del cruce). No pasa nada por esperar unos segundos en un semáforo. Tomémoslo como un buen momento para descansar las piernas.

2. Pasos de cebra
En este caso, el principal problema se presenta cuando vamos por un carril/acera/senda-bici y nos topamos con un cruce en la calzada regulado por un paso de cebra. Muchos tienden a considerarlo como un “tengo la prioridad así que paso directamente sin mirar”. Mala idea. Creo que es de sentido común que, por mucho que se tenga la prioridad, si viene un coche y no le ha dado tiempo a verte porque has aparecido desde la acera a toda velocidad, te va a llevar por delante (bien es cierto que los vehículos que circulan por la calzada deberían tomar la cercanía de un paso de cebra, como un elemento a tener en cuenta no solo cuando haya un peatón/ciclista en las proximidades)
Si nos atenemos a la normativa, la Ordenanza de Movilidad para la Ciudad de Madrid (en adelante OMCM) especifica lo que dice el RGC:“Art. 39 quinquiés : En los pasos específicos para ciclistas no semaforizados, éstos tendrán prioridad sobre los demás vehículos, aunque deberán atravesarlos a una velocidad moderada y con precaución para que puedan ser detectados por el resto de vehículos y peatones.”  Por otra parte, de momento, si no hay un paso específico para ciclistas, toca bajarse y cruzar andando (nada de ir zigzagueando entre peatones). Esto, sin embargo, y creo que con buen criterio va a ser modificado con la entrada en vigor del nuevo Reglamento General de Circulación (en adelante RGC) que incluye en su borrador lo siguiente “En los pasos para peatones que no cuenten con pasos específicos para bicicletas, los ciclistas que circulen por la acera-bici o por la acera podrán utilizar aquellos para cruzar la calzada, adaptando su velocidad a la del peatón y cuidando de no ponerlos en peligro. En este caso las biclicletas tendrán prioridad de paso sobre los vehículos a motor, y los peatones sobre las bicicletas”. No debemos olvidarnos que son “pasos para peatones”, si bien esto nos permitiría, por fin, cruzarlos montados en la bici.

3. Circular por las aceras bici a gran velocidad
Las aceras bici no son circuitos de carreras, sino elementos que ayudan a la movilidad urbana ciclista. También entra dentro del sentido común que yendo por una de estas vías, estamos circulando al mismo nivel que peatones, perros con correas extensibles, terrazas de bares, niños que no van de la mano de los progenitores,…que pueden resultar elementos peligrosos si no vamos a una velocidad adecuada para responder a las eventualidades que puedan acaecer. Además, cada cierto tiempo, nos vamos a encontrar con un paso de cebra perpendicular, o una parada de autobús, en el que tendrán prioridad los peatones y nos vamos a ver forzados a dar más de un frenazo. Nuevamente la normativa al respecto es clara: OMCM “Art.38 Quáter : En las aceras-bici, los peatones tendrán siempre preferencia de paso para atravesarlas transversalmente, debiendo el ciclista, en todo caso, adaptar su velocidad para que los peatones que hayan iniciado el cruce puedan completarlo con seguridad. En cualquier caso, los peatones deberán cerciorarse de que la distancia y velocidad de las bicicletas que se aproximen les permitan cruzar con seguridad”. Es decir, nuevamente un poco de sentido común: tanto el ciclista como el peatón tiene que cerciorarse que lo hace en condiciones de seguridad.
Personalmente creo que las aceras-bici son una aberración, y más cuando son de sentido único (ver más abajo). Se quita espacio al peatón y se crean situaciones potencialmente peligrosas. Si se quieren crear espacios para la bici segregados, hay que quitar espacio al vehículo y  no al peatón.

4. Circular por las aceras.
Esta es quizás la disputa más frecuente que hay entre los propios ciclistas y entre los ciclistas y los peatones. La bici es un vehículo y, como tal, tiene que circular por la calzada o, en su caso, por las zonas de la acera habilitadas a tal efecto (acera-bici). La normativa a este respecto es clara: OMCM “Art.39 ter: Salvo en las zonas habilitadas al efecto, se prohíbe la circulación de bicicletas por las aceras y demás zonas peatonales”. Además, creo que todo ciclista, en mayor o menor medida lleva implícito el deseo de convertir la ciudad en un lugar más amigable en el que el vehículo sea el que pierda protagonismo en favor de la bici y el peatón, y para ello debemos pacificar las calles acostumbrando al resto de usuarios a ver las bicis circulando por la calzada y a que el fin último es restar espacio al vehículo a motor y no al peatón.


5. Circular por el carril-bus
Esta supone la principal queja de taxistas y conductores de autobús. Muchos ciclistas creen, no sé realmente en qué se fundamentan para ello, que circular por el carril-bus es mucho más seguro que hacerlo por un carril “normal”. El carril-bus/taxi está reservado específicamente para su uso por taxis y autobuses (y motocicletas, por mucho que me pese). Una bicicleta circulando por uno de estos carriles obstaculiza el fin mismo de ellos, el de promover el transporte público y alejarlo de atascos al crearle un carril de uso preferente. Además, tienden a darse situaciones muy peligrosas para la bici como el adelantamiento por parte de los propios autobuses y taxistas o como vehículos que van a girar a la izquierda y tienen que atravesar el carril-bus y no se esperar una bici (sino un vehículo mucho más voluminoso).


6. Circular de noche sin luces.
Al margen de lo que diga la normativa, que también es bastante clara en este aspecto (OMCM “Art. 39: Las bicicletas deberán tener un timbre, y para circular de noche o cuando existan condiciones meteorológicas o ambientales que disminuyan sensiblemente la visibilidad, deberán disponer de los siguientes dispositivos: luz de posición delantera y trasera, catadióptrico trasero, y podrán disponer de catadióptricos en los radios de las ruedas y en los pedales.” ) entra dentro del sentido común que somos elementos en la calzada que circulamos a una velocidad, normalmente, más reducida que otros vehículos, que ocupamos el mismo espacio y que, si bien en ciudad cuando vamos en bici vemos bastante bien la calzada y los elementos cercanos gracias a la iluminación urbana (a veces escasa), no siempre se nos ve igualmente bien. Además, al margen de que se nos detecte en la calzada está el hecho de que se detecte nuestra dirección en la calzada, y al igual que otros vehículos, la luz blanca ha de ir delante y la roja detrás (no siempre es así en muchas bicis). Las luces simples para bicis no son muy caras (en muchos “todo a cien” se pueden encontrar luces por menos de diez euros que cumplen perfectamente su función urbana (para hacer rutas nocturnas ya tendríamos que irnos a otros modelos más potentes)

7. No señalizar maniobras.
No debemos olvidarnos que convivimos en las vías urbanas con otros vehículos, que si bien nos gusta que nos señalicen cuando van a parar para no tragárnolos o cuando van a girar para anticipar el cambio de carril, también van a agradecer el que nosotros señalicemos esas maniobrar que suelen comportar cambios de dirección y velocidad que pueden provocar incidentes si no se preveen con la suficiente anticipación.No cuesta nada estirar un brazo en un momento para señalizar una maniobra y nos puede evitar muchos problemas. Aquí un ejemplo de la señalización básica


8. Circular en sentido contrario al habitual
Legalmente algunas ordenanzas municipales lo permiten

Pero no es una norma universalmente aceptada . Nuevamente hay que aludir al hecho de que no somos los únicos que circulamos en las vías urbanas y la señalización y circulación general se rige por la dirección de las calles. Si uno circula en dirección contraria, va a obviar las señales que le alerten de posibles peligros o situaciones (como cruces prioritarios), va a tener que lidiar con autos que vengan en el sentido reglamentario de la circulación creando situaciones peligrosas, o va a crear problemas en cruces y pasos de cebra donde (si bien hay que mirar a los dos lados como bien nos han enseñado desde pequeños) el peatón o el conductor no está preparado para que le venga una bici en sentido contrario. La cuadricula de calles de cualquier ciudad es lo suficientemente amplia para no tener que circular en sentido contrario y no perder tiempo ni tener que hacer recorridos mucho más largos.
Este punto, sin embargo, puede llegar a modificarse con mayor incidencia en más municipios, con el nuevo RGC en cuyo borrador se señala que: “en las vías urbanas donde esté limitada la velocidad a 30 km/h o inferior, la autoridad municipal podrá permitir la circulación de las bicicletas en contrasentido, mediante el empleo de la señalización que corresponda, con el fin de informar de llo a todos los usuarios de la vía. En este caso, los ciclistas deben circular lo más próximo posible al borde derecho de la calzada en el sentido contario a la marcha” Personalmente, no me sentiría muy comodo teniendo que pasar entre unos coches aparcados y un camión que venga de frente por muy reducida que sea su velodidad.
En este punto también incluiría el circular en contrasentido por los carriles/aceras-bici. Muchas aceras-bici están configuradas con una anchura tal que solo permite el circular una bici en el sentido que está indicado. Encontrarte con otra bici en el sentido contrario y antirreglamentario va a obligar a que uno de los dos tenga que invadir la acera, con los problemas que eso puede ocasionar.

Estas son las principales quejas, con razón, que alegan y espetan en nuestra contra muchos detractores de la bici urbana. No les demos razones para ello. Circulemos respetando las reglas y siguiendo nuestro propio sentido común.
Insisto, para exigir respeto hay que respetar. Exijamos, pues, el mayor respeto posible.
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2 pensamientos en “Para exigir respeto hay que respetar (Parte II – Poniéndose en peligro)

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