Para exigir respeto hay que respetar (Parte I – La “bondad” de la Policía Municipal)

Nada más salir estar mañana con la bici a las calles de Madrid, concretamente a Arturo Soria, y cuando no llevaba más de cinco minutos pedaleando, he tenido mi primer encontronazo con un taxista. Aprovechando el pequeño ensanchamiento en la calzada que se forma junto al intercambiador de autobuses del cruce de la calle Alcalá con Arturo Soria, ha procedido a adelantarme por la derecha (obviamente he tenido que tirarme al borde izquierdo del carril para no ser arrollado). Se lo he recriminado y esto ha alertado a un agente de la Policía Municipal que estaba en la acera a escasos metros. Alertado significa que ha visto como le recriminaba al taxista y posteriormente al propio agente por no hacer absolutamente nada. He continuado unos metros y le he indicado a otro agente que estaba allí, que parara al taxi, cosa que tampoco ha hecho, pero al menos se ha dignado, tranquilamente, a acercarse hasta donde estaba.

Tras comentarle lo que había pasado con el taxi, y recriminarle que no lo hubieran parado ni su compañero ni él mismo, me ha soltado, de sopetón y poniéndose a la defensiva, que había 40.000 ciclistas circulando por las aceras (por favor, que alguien me diga de dónde ha podido sacar estos datos) y que si también tendría que multarles. Ante mi invitación a hacer lo que estuviera en su deber, me ha dicho que no los multaban porque, si circulaban a una velocidad adecuada tampoco molestaban a nadie ni suponían ningún peligro (curiosa interpretación del artículo 39ter de la Ordenanza de Movilidad para la Ciudad de Madrid que indica que “Salvo en las zonas habilitadas al efecto, se prohíbe la circulación de bicicletas por las aceras y demás zonas peatonales.”)

Esto último me lleva a sacar dos conclusiones. La primera, que la subjetividad, que deriva en una aplicación laxa de la ley – lo contaba en este otro post – está más generalizada de lo que creía. Y la segunda, que a los ciclistas siempre nos van a soltar, como replica a cualquier queja, la falta de cumplimiento de las normas que muchos ciclistas dejan patente a diario en las calles, en este caso, de Madrid. Un ejemplo de réplica al uso:

Afortunadamente somos muchos más los ciclistas urbanos que respetamos las normas, que muchas veces no pasan sino por aplicar el sentido común (como usar luces de noche) pero a diario se ven multitud de infracciones que alientan las críticas.

Los ciclistas urbanos tenemos que ganar las calles, pacificarlas y hacerlas más respetuosas para la bici desde el propio respeto, y sólo así conseguiremos que las leyes se vayan adaptando para que la movilidad urbana sostenible se imponga (dando prioridad a la bici en determinadas zonas o carriles, poniendo semáforos en ámbar para bicis, creando carriles bici quitando espacio al coche y no al peatón, etcétera).

En la parte II de este post comentaré algunas de las situaciones e infracciones que más se nos echan en cara.

Mientras tanto, para haceros una idea de algunas de estas infracciones, aquí va una muestra visual por parte de Bicinoobs.

 

Anuncios

2 pensamientos en “Para exigir respeto hay que respetar (Parte I – La “bondad” de la Policía Municipal)

  1. Pingback: Para exigir respeto hay que respetar (Parte II – Poniéndose en peligro) | La Primera Cana

  2. Pingback: ¿Por qué reivindicar un carril bici? XVI Paseo por Arturo Soria de Bicilineal | La Primera Cana

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s