La orgía reformista de la RAE

“Mientras veíamos el filme en cederrón, tuvimos que hacer zum para poder leer que en la puerta de la sede de la oenegé había un pósit que decía: el basquetbol y el pimpón se cancelan.”

Si algo os ha llamado la atención en esta oración, es que al menos conocéis el lenguaje castellano. O creíais conocerlo. Pues la RAE (ya sabéis, Real Academia de la Lengua, esa entidad que alardea en sus blasones de que “Limpia, fija y da esplendor”) en su orgiástico afán renovador ha empezado a incluir en su ilustre (ahora ninguneado y vejado) diccionario “DRAE” términos que, según ellos, se han convertido en uso común y que, modificándolos en su grafía, acercándolos a la pronunciación actual en castellano, o a la que los académicos creen que es la pronunciación de uso del común de los mortales, quedan incluidos como tal. Me explico, si existe una marca registrada como “post-it” y, los académicos creen, cuando se reúnen y se ponen a dilucidar – tiene que ser entretenidísimo y delirante verlos haciendo estas cosas -, que la mayoría de los hispanoparlantes dice “pósit” pues van y, ni cortos ni perezosos, en vez de incluir “post-it” en el diccionario, o simplemente emitir una nota en el “Diccionario Panhispánico de Dudas” (DPD) explicando una posible adaptación, incluyen esa nueva pronunciación como grafía correcta en su diccionario.

Y el resto de los mortales hispanoparlantes que jamás hemos dicho “pósit” sino “post it” o como mucho “póstit” nos quedamos con cara de gilipollas (y fuera de la legalidad académica).

Enumero algunos de los “palabros” a los que me refiero.

Los siguientes ejemplos están añadidos ya en el DRAE:

  • Cederrón (CD-ROM). Todavía no me explico de dónde se han sacado la “n” final.
  • Cruasán (Croissant)
  • Filme (Film)
  • Chucrut (Sauerkraut, a través de Choucroute)
  • Basquetbol (Basketball). Ojo, sin tilde en la “a”. No es básquetbol, sino basquetbol.
  • Baipás (Bypass)
  • Zum (Zoom)

Otros serán añadidos en su edición vigésimo tercera (el total de las modificaciones hasta 2012 lo tenéis aquí), que se cerró el pasado mes de marzo y será publicada el próximo octubre:

  • Pósit (Post-it). Lo dicho.
  • Zíper (Zipper). Con la mención de que sólo en algunos países latinoamericanos.
  • Pimpón (Ping-Pong)
  • Chupachús (Chupa Chups)
  • Jonrón (Home run). También con la mención de latinoamérica..
  • Oenegé (ONG). Para mí esta es una de las más dolientes. Convertir un acrónimo, tan extendido y usado, en una palabra en sí, despojándola de todo su significado, debería ser, al menos, punible.
  • Pádel (Paddle) (esta debería ir en el punto siguiente pero han debido darse cuenta de la desfachatez de recomendar algo que ni ellos mismos validan.

Y finalmente, otras se recomiendan usar por la propia RAE – la nueva ortografía dice que debe seguirse una “equiparación en el tratamiento ortográfico de todos los préstamos (voces o expresiones de otras lenguas que se incorporan al caudal léxico del español)” – no estando aceptadas en el diccionario:

  • Cuórum (Quorum). El DRAE admite el híbrido y deforme “quórum”. MIentras que la nueva ortografía consolida el quorum o cuórum. Básicamente se convierte la palabra en un “escríbala como le salga de los cojones”.
  • Balét (Ballet)

[La explicación de las nuevas formas de escribir determinadas palabras, como las anteriores, las podéis encontrar en aquí. Es una lectura realmente recomendable. Delirante. Un caos. Una locura épica con hachas y motosierras para reformar el idioma, cargándose acentos altamente extendidos y usados (i.e. sólo), denominaciones de letras (que sepáis que la “y griega” ha muerto)…]

Y llegados a este punto podríamos quedarnos en el despropósito o pensar dónde reside el verdadero problema. Estamos perdiendo una de las bases de cualquier idioma fuerte: la etimología. Ésta es la que hace que un idioma tenga cohesión con sus ascendentes y con sus préstamos, y sepamos identificar si una palabra procede del latín, y la historia que ella conlleva o si procede del inglés, o si es una marca registrada que hemos introducido en el idioma como ejemplo de la totalidad de las muestras (ejemplo, el kleenex, y lo pongo por ejemplo porque curiosamente el DRAE todavía no ha incorporado “Clínex”).

La RAE, que, insisto, tanto alardea de que “limpia, fija y da esplendor” al idioma, se lo está cargando poco a poco, lo está dinamitando con la inclusión de palabros forzados y basados en el escaso conocimiento de otros idiomas de los hispanoparlantes y, principalmente, de los españoles. Porque, si todo el mundo hubiera pronunciado correctamente “post it” no se hubiera llegado a la aberración de crear el vocablo “pósit”. Aun así, hay abominaciones como “zum” que no se entienden, pues el vocablo “zoom” está completamente asimilado ya en nuestro idioma, y supongo que seguirá estándolo pues, afortunadamente, el descrédito de la RAE cada día es mayor, y no creo que la gente le haga mucho caso a su “zum” ortopédico (esto lo digo todavía con la poca fe que me queda en la coherencia humana).

A todo esto, la RAE, preguntada a este respecto alega lo siguiente:

Básicamente un: como se dice así, que se escriba así. Sea pues. Reduzcamos el idioma a un que se escriba como se hable, y se hable como se quiera, que ya lo incluirá la RAE en su ilustre diccionario.

Y, por cierto, la gominola no existe. Al menos académicamente.

(Edito: Gominola se incluirá en la nueva edición) https://twitter.com/RAEinforma/status/491142456415498240

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