Las masas y la literatura del fenómeno fan

 

73 Feria del Libro

Un año más, como aficionado a la lectura y residente en Madrid (esto parece una introducción de los concusantes del 1,2,3), estaba esperando la llegada de la Feria del Libro de Madrid. Y una vez más, de mi primera visita a esta 73 edición, he salido con un regusto agridulce tras las dos horas de paseo entre las casetas.
El momento dulce ha sido la invasión de gente que había. Bueno, dulce por empatía para con los libreros – yo he acabo huyendo ante la avalancha – , pues cuanta más gente haya, más gente potencialmente compra o termina leyendo algún libro (aunque no lo compren ahí). El problema es qué se compra. Si he de fijarme en mi experiencia de hoy, dos serían los “triunfadores” de la Feria (estas estadísticas que tanto les gusta hacer, después de terminada, a los periodistas y promotores): la “literatura fan” y los pseudométodos de ayuda e idiomas. Y me explico empezando por el final. (Como pequeña digresión, he de decir, que habría un tercer “vencedor” que serían los comics y novela gráfica. Las casetas que los venden tenían bastante afluencia y algunos autores estaban firmando libros a bastantes lectores. Me alegro realmente que este género esté en auge. Ahora retomo.)
No recuerdo si años atrás tenía caseta propia o no. La verdad, tampoco me importa. Sé que este año el grupo Vaughan Systems sí que tiene una caseta en la feria. Y estaba abarrotada. Jamás he logrado comprender qué le ve la gente a este “método” de idiomas. No es un buen método. Y no porque lo diga yo, sino porque muchos lingüistas lo dicen. Es un método de masas, nada innovador, basado en la publicidad machacona y en la “multipresencia” mediática. E incluso se da a conocer en España sin siquiera molestarse en hacer aprender su nombre correctamente. Bueno, no me extiendo. Resumiendo, una lástima dónde se aglutinan las personas.

Caseta Vaughan
El aspecto de la “literatura fan” me genera un sentimiento mucho menos desagradable pero igualmente extraño. Había dos casetas que tenían largas colas para recoger una firma de un autor. Y ambas resultaron ser del mísmo tipo. En uno firmaba Blue Jeans y en otro Federico Moccia. Ambos escriben literatura enfocada a un lector adolescente. Y esos, precisamente, eran los que estaban haciendo cola. El sentimiento extraño que esto me provoca es que, está bien que estos chavales lean, aunque sea este tipo de literatura que está especialmente dirigida a ellos…pero, ¿saldrán de ahí?¿Lograrán escapar de esta literatura facilona y simple para leer verdadera literatura, para leer a autores que realmente les alimenten el espíritu? Porque leer no es sino rprecisamente eso, dar de comer al alma y al intelecto. Si para llegar a ello han de pasar por estos libros, genial pues. Si, por el contrario, siguen ese camino no pasarán del puro divertimento. Si eso les es suficiente, de nuevo, genial, pero es una verdadera pena lo que se quedarían sin descubrir.

Finalmente me reafirmo en lo que indicaba en este post. No hay apenas stands con libros sobre la IGM, y tan solo, y si no es así, por favor corregidme, la caseta de Galaxia Gútemberg tenía libros de Bohumil Hrabal. Quizás por eso Blue Jeans y Moccia tengan colas, porque es lo que le interesa a la organización, vender libros a las masas.

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